Carrera de cuerpo y mente

Soy una persona con inestabilidad rotuliana congénita. Me acuerdo patente el momento de la primera luxación de rótula que tuve allá por el 2023, cuando quise girar la pierna derecha con la rodilla flexionada y la rótula, la “tapita", se salió de lugar. Cuando te das cuenta ya estás tirada en el piso, gritando como loca, sufriendo un dolor intenso al costado de la rodilla, la que en el transcurso de un segundo volvió a su lugar de siempre. Los que están a tu alrededor se acercan a vos pensando “¿Qué le pasa a esta loca y por qué grita como loca?", porque como tu rodilla volvió a su lugar y nadie siente ese dolor sordo más que vos, la situación es rara. Te ayudan a sentarte, te traen un vaso de agua. Te preguntan si podés estirar la pierna y te cuesta como si estuvieras escalando el Everest. Te preguntan si podés pararte sobre la pierna lesionada y sentís pánico, porque no es más que pánico, de que vuelva a pasar lo que acaba de pasar y te caigas y te duela y no puedas volver a caminar.



Radiografías y resonancias mediante, médico mediante, te dicen que tu condición es congénita porque hay varios factores que influyen en que tu rótula se vaya al carajo: rótula alta, rodillas enamoradas, ligamento distendido y cuádriceps flojito. Otras personas también tienen displasia troclear, que es cuando la rótula no tiene un “riel" marcado (tróclea) por dónde pasar. Te recomiendan equiparte de cierta aparatología como el andador, la férula (invento del mal sí los hay) y la rodillera de neoprene con la apertura para rótula. También te ordenan hacer muchas sesiones de fisioterapia para fortalecer el cuádriceps, cuya fuerza es un factor importante para que la rótula no vuelva a salirse de lugar. Terminás las sesiones y vas derechito a hacer algún deporte o ejercicio para que ese músculo no pierda la tonificación. Tu médico te dice que si vuelve a dislocarse la rótula, te tiene que operar. Hacés máquina en un gimnasio, hacés funcional, bailás, con mucho esfuerzo y conciencia hacés estocadas, sentadillas y saltos en trampolín. Cuando flexionás la rodilla, escuchás un chasquido. Sos consciente de tu condición y sabés que esas cosas te cuestan más que al resto.
El 16 de febrero tuve mi segunda luxación de rótula exactamente en la misma rodilla, cuando quise agacharme a recoger un papel. Ya en el piso, sufriendo ese dolor otra vez, lloré desconsoladamente porque sabía todo lo que se venía. Sabía que serían semanas de estar incapacitada, caminar cojeando, no poder enderezar la rodilla y al lograrlo, luego no poder flexionarla, médicos, estudios, ejercicios, sesiones. Y una operación. Mi primera operación.
Fui al traumatólogo luego de todo un año de estar en buenas condiciones e ir al gimnasio. Me confirmó lo que temía y en ese mismo momento pidió la prótesis y me explicó en qué consistía mi cirugía: Reconstrucción de ligamento patelofemoral medial (LPFM). Primero hará unas pequeñas incisiones a los costados de la rodilla para, artroscopía mediante, revisar cómo se encuentran los tejidos internos y qué lesiones hay post luxación. Luego hará la reconstrucción como tal haciendo una incisión más grande e “instalándome" con arpones un ligamento que sea funcional a mi rótula y que evite que vuelva a salirse.
Después de consulta estuve semanas eternas esperando la prótesis con hielo, reposo, que ponete un almohadón bajo la rodilla y mantenela alta, que tomá este medicamento para que no se llene de líquido por dentro, que pasame esto, que acercame aquello, traeme agua, hoy como en la cama. Esta semana se confirmó su autorización y la ortopedia adjudicada. Fui corriendo (no) a un sobreturno con el doctor para programar la cirugía: el lunes 17 de marzo. Pensé “al fin se termina la espera", y también me empezó a invadir una ansiedad que permanece conmigo hoy.
Yendo y viniendo entre análisis, fisioterapia, consulta, imágenes médicas, la gente te mira entrar con rodillera a una sala de espera e inevitablemente te sentís un bicho raro. Te ponés a pensar en lo que piensan: “¿Y esta por qué no se queda en su casa?", “Yo no saldría así", “Tan joven, qué lástima". En tu casa te empieza a molestar que te cueste tanto hacer las cosas básicas, como ir de tu pieza al baño, que está exactamente al lado. Mantenerte parada 5 minutos. Ir hacia la heladera. Agacharte a recoger algo. Subir y bajar escalones. Subir y bajarte de un auto, sobre todo si es bajito. Te sentís inútil y te culpás por no poder responder como antes. Te sentís dependiente de la gente a tu alrededor, que también tiene su vida y sus cosas.
De tanto estar en cama o sentada te empieza a doler la espalda y se te entumece el culo. Cada tanto cambiás de posición con una almohada entre las piernas para ponerte de costado, y al rato sentís en la rodilla “mala" un entumecimiento. Explico: es como cuando te baila el ojo de la cara pero en la rodilla y por mil. Y obvio, viene con dolor.
Sentís si está por llover cuando todavía hay sol. Lo sentís mucho antes. Y cuando por fin llueve, uf, ahí es el verdadero dolor. Y en cada paso que hacés con la rodillera y despacio y cojeando, te acordás del momento en que se te dislocó la rodilla. En cómo puede pasar un segundo y terminás tirada en el piso llorando y sufriendo un dolor incapacitante, insoportable.
En fin, en este momento estoy esperando la cirugía con los prequirúrgicos listos, con miedo, con sueños en los que me llevan en una camilla por un pasillo. Mi mayor deseo es que todo salga bien y no volver a sufrir otro episodio igual, ni en la “rodilla mala" ni en la sana, que es la que está aguantando mis movimientos en este periodo y cuyos ligamentos también tienen predisposición a desgastarse. No se lo deseo ni a mi mayor enemigo. Bueno, capaz sí. Pero solo a esa persona.
Quisiera saber si alguien más pasó por lo mismo que yo o por alguna otra lesión/operación de rodilla. Me sirven todos los consejos y experiencias que puedan contarme para no sentirme sola en esto. No quiero dejar de recomendar tampoco el subreddit /KneeInjuries, donde se cuentan experiencias de operaciones y recuperaciones. Me tranquilizó mucho leer varios posts al respecto de LPFM.
No conozco mucha literatura que aborde este tema (las lesiones físicas, el hastío del reposo, la movilidad reducida), así que si conocen alguna novela/poema/cuento/lo que sea, se los agradeceré mucho <3
Gracias por leer mi descargo de esta situación y gracias a las personas que con sus palabras y mensajes me han dado fuerzas y se han preocupado por mí, aun si no hablamos seguido.

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