Abrazos en forma de relatos

¡Hola cronopios! Hoy quiero compartirles algunos relatos del libro de Eduardo Galeano, El libro de los abrazos.



Es un libro que tengo hace tiempo y que me gusta mucho. Se compone de relatos cortos, que pueden ser ficciones o anécdotas del propio Galeano, y que tienen la característica de poseer un efecto reflexivo ante diversos temas. Este escritor uruguayo es reconocido por reivindicar lo americano. Así, en estos breves escritos alude a la realidad latinoamericana, a los padecimientos de los hombres, e incluso, al lenguaje mismo.

Les dejo algunos de mis relatos favoritos de este libro:


El sistema/1
Los funcionarios no funcionan.
Los políticos hablan pero no dicen.
Los votantes votan pero no eligen.
Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.
Los jueces condenan a las víctimas.
Los militares están en guerra contra sus compatriotas.
Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos.
Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.
Es más libre el dinero que la gente.
La gente está al servicio de las cosas.

La mala racha
Mientras dura la mala racha, pierdo todo. Se me caen las cosas de los bolsillos y de la memoria: pierdo llaves, lapiceras, dinero, documentos, nombres, caras, palabras. Yo no sé si será gualicho de alguien que me quiere mal y me piensa peor, o pura casualidad, pero a veces el bajón demora en irse y yo ando de pérdida en pérdida, pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco, y siento mucho miedo de que se me caiga la vida en alguna distracción.

Amares
Nos amábamos rodando por el espacio y éramos una bolita de carne sabrosa y salsosa, una sola bolita caliente que resplandecía y echaba jugosos aromas y vapores mientras daba vueltas y vueltas por el sueño de Helena y por el espacio infinito y rodando caía, suavemente caía, hasta que iba a parar al fondo de una gran ensalada. Allí se quedaba, aquella bolita que éramos ella y yo; y desde el fondo de la ensalada vislumbrábamos el cielo. Nos asomábamos a duras penas a través del tupido follaje de las lechugas, los ramajes del apio y el bosque del perejil, y alcanzábamos a ver algunas estrellas que andaban navegando en lo más lejos de la noche.  
Por último, mi relato favorito en este libro y uno de los primeros que leí (leo este libro sin orden desde siempre):

Celebración de la voz humana/2
Tenían las manos atadas, o esposadas, y sin embargo los dedos danzaban, volaban, dibujaban palabras. Los presos estaban encapuchados; pero inclinándose alcanzaban a ver algo, alguito, por abajo. Aunque hablar estaba prohibido, ellos conversaban con las manos. Pinio Ungerfeld me enseñó el alfabeto de los dedos, que en prisión aprendió sin profesor:
Algunos teníamos mala letra me dijo. Otros eran unos artistas de la caligrafía.
La dictadura uruguaya quería que cada uno fuera nada más que uno, que cada uno fuera nadie: en cárceles y cuarteles, y en todo el país, la comunicación era delito.

Algunos presos pasaron más de diez años enterrados en solitarios calabozos del tamaño de un ataúd, sin escuchar más voces que el estrépito de las rejas o los pasos de las botas por los corredores. Fernández Huidobro y Mauricio Rosencof, condenados a esa soledad, se salvaron porque pudieron hablarse, con golpecitos, a través de la pared. Así se contaban sueños y recuerdos, amores y desamores; discutían, se abrazaban, se peleaban; compartían certezas y bellezas y también compartían dudas y culpas y preguntas de esas que no tienen respuesta.

Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos, o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos, tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que merece ser por los demás celebrada o perdonada. 
¿Qué les parecieron estos relatos? ¿Cuál es su favorito? ¿Han leído anteriormente a Galeano en este u otros libros?
Para mí (a pesar de que tengo un favorito sin dudas), cada uno de estos relatos funcionan como abrazos de parte de Galeano hacia sus lectores, al menos yo lo siento así.
Y, en este sentido, ¿Qué mejor que seguir manteniendo vivos esos abrazos a través de la lectura?
Que sea un abrazo latinoamericano que jamás se corte.
¡A abrazar!

Comentarios

  1. Me gustó mucho el de la Mala Racha! Me sentí identificada jajaja. Muy lindo Galeano <3 El primer relato me recordó un poco a Brecht, no sé por qué. Gracias por compartir, Andre.

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